Durante siglos, el té fue simplemente eso: hojas de Camellia sinensis en contacto con agua caliente. Un gesto simple, casi meditativo.
Sin embargo, en el último siglo, la comodidad transformó ese ritual. La bolsa de té prometía rapidez, limpieza y practicidad. Lo que no sabíamos es que también podía añadir algo más a la taza: microplásticos.

Hoy quiero explicarte, de manera clara y sencilla, qué está ocurriendo, cuáles son las diferencias entre tipos de bolsas y por qué el té a granel no es solo una elección estética… sino también consciente.
¿Qué son los microplásticos y por qué están en el té?

Los microplásticos (MP) son fragmentos de plástico menores de 5 mm. Los nanoplásticos (NP) son aún más pequeños: invisibles incluso al microscopio óptico convencional.
Un estudio de la Universidad McGill reveló que una sola bolsa de té de plástico puede liberar miles de millones de micro y nanoplásticos cuando se infusiona con agua caliente.
¿La razón? Muchas bolsas no son simplemente “papel”. Están hechas total o parcialmente de polímeros sintéticos que reaccionan al calor.
No todas las bolsas son iguales: materiales y diferencias
Aquí es donde conviene detenernos. No todas las bolsas de té son idénticas, y sus diferencias importan.
Polipropileno (PP)
- Es un termoplástico derivado del petróleo.
- Se usa como sellante en bolsas de papel o como material principal en algunas piramidales.
- Con el calor, puede fragmentarse y liberar partículas microscópicas.
Particularidad: el polipropileno se funde para sellar la bolsa. Es decir, el mismo calor que la cerró en fábrica es el que vuelve a ablandarlo en tu taza.

Nailon (Nylon-6)
- Es una poliamida sintética.
- Muy común en las bolsas “piramidales transparentes”.
- Resistente al calor, pero no inerte: también puede liberar microplásticos.
Origen del nombre: “nylon” fue una marca registrada en los años 30 por DuPont; el nombre no proviene de una palabra química clásica, sino de denominaciones industriales internas que terminaron consolidándose comercialmente.
PET (Tereftalato de polietileno)
- Es el mismo polímero usado en muchas botellas.
- Acrónimo de Polyethylene Terephthalate.
- Resiste altas temperaturas, pero eso no significa que no desprenda partículas microscópicas.
Particularidad: se valora por su transparencia y estabilidad térmica, por eso aparece en bolsas que buscan “mostrar” la hoja.
Papel con sellantes plásticos
Muchas bolsas que parecen naturales contienen fibras de celulosa mezcladas con polipropileno.
Además, algunas incorporan epiclorohidrina, un compuesto añadido para dar “resistencia en húmedo” (evita que la bolsa se rompa).
Este compuesto puede generar 3-MCPD en contacto con agua, sustancia que ha sido estudiada por sus posibles efectos tóxicos.

PLA (Ácido poliláctico)
- Comercializado como “biodegradable”.
- Derivado del almidón de maíz o caña de azúcar.
- Acrónimo de Polylactic Acid.
La paradoja: aunque proviene de fuentes renovables, sigue siendo un polímero. A temperaturas de infusión puede fragmentarse igual que los plásticos convencionales.
Además, solo se degrada correctamente en compostaje industrial, no en el compost doméstico.
¿Y qué ocurre en el cuerpo?
Investigaciones recientes de la Universidad Autónoma de Barcelona han observado que partículas procedentes de bolsas comerciales pueden ser internalizadas por células intestinales en modelos experimentales.
Los nanoplásticos, por su tamaño diminuto, pueden atravesar barreras biológicas con mayor facilidad.
Aún se estudian sus efectos clínicos a largo plazo, pero la pregunta clave es sencilla:
Si podemos evitar ingerir miles de millones de partículas sintéticas al día… ¿por qué no hacerlo?
Más allá del plástico: calidad del té
Hay otra diferencia importante: lo que contiene la bolsa.

La mayoría de bolsitas industriales utilizan grados bajos llamados fannings o dust (polvo). Son fragmentos muy pequeños que:
- Se oxidan más rápido.
- Pierden aceites esenciales.
- Extraen taninos rápidamente (más amargor).
- Suelen contener menor concentración estable de catequinas como el EGCG.

En cambio, el té a granel de hoja entera:
- Conserva mejor sus antioxidantes.
- Mantiene aminoácidos como la L-teanina.
- Permite una infusión más equilibrada.
- No necesita polímeros para sostener la hoja.
Impacto ambiental: el ciclo invisible
Cada bolsa desechada que contiene plástico termina fragmentándose en el suelo.
Cuando se compostan pensando que son “naturales”, muchas siguen liberando microplásticos durante años.
Las hojas sueltas, en cambio, vuelven a la tierra como materia orgánica.
Un ciclo cerrado. Sin residuos sintéticos.
Entonces, ¿qué podemos hacer?

Si amas el té y quieres una experiencia más consciente:
✔ Elige té a granel de hoja entera.
✔ Usa infusores de acero inoxidable o vidrio.
✔ Desconfía de términos como “biodegradable” sin más información.
✔ Lee etiquetas y pregunta por los materiales.
Volver a la hoja suelta no es retroceder. Es recuperar coherencia.
En La Ruta del Té, creemos que cada taza es un pequeño acto de atención.
Y la atención comienza por saber qué estamos infusionando realmente.
Deja un comentario